ROSA

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domingo, 3 de marzo de 2013

El padre Marco Antonio Roballo le propinaron una golpiza para robarle el reloj,


En la sede de la Iglesia San Martín de Porres, ubicada un sector cercano al barrio García Carballo de la UD-2 de Caricuao, los vecinos de este sector realizaron ayer a las cinco de la tarde una asamblea donde se habló del grave problema de inseguridad que se ha agudizado en el último lustro, a raíz del incidente ocurrido con el párroco de este templo. Según denunciaron los vecinos, quienes prefirieron no identificarse, en esta reunión se habló que en la zona la presencia policial es "prácticamente nula" y solo hay ocho efectivos de la Guardia Nacional para vigilar toda la parroquia. Además, hay serias fallas en la iluminación pública, por lo que "la zona parece una boca de lobos que se presta para esconderse los delincuentes" y otra de las razones de la inseguridad es la proliferación de invasiones. Alertan que justo donde está la iglesia está ubicado un barrio que es producto de unas invasiones desde hace cinco años, que pese a que tiene orden de desalojo cada día construyen más casas. El padre Marco Antonio Roballo, quien lleva 22 años en la parroquia, fue atacado frente al campanario de la parroquia San Martín de Porres, por dos sujetos, quienes les propinaron una golpiza para robarle el reloj