ROSA

ROSA

ACCESO A LA PERSONA DE JESUS

El ACCESO A LA PERSONA DE JESÚS

Declaración sobre algunas afirmaciones

en torno a la identidad de Jesús
Los escritos bíblicos, especialmente los Evangelios, y la Tradición continua desde los Apóstoles hasta nuestros días, son las fuentes más autorizadas para entrar en contacto con la identidad de Jesucristo. Hay verdades de fe que nos vinculan como discípulos suyos en la Iglesia, las cuales están compendiadas en el Credo y cuyo análisis corresponde a las diferentes ramas de la teología. Decir, por ejemplo, que Jesús es "verdadero Dios y verdadero hombre”, que es "El Salvador” y que "murió por nuestros pecados”, son cuestiones de fe. Pero también hay verdades históricas, a las cuales podemos acceder por medio de ciencias auxiliares, que nos permiten afirmar con certeza que Jesús nació y vivió en el siglo primero de nuestra era, que se desenvolvió de acuerdo a los parámetros culturales del pueblo al que perteneció, que murió ejecutado por el poder romano a las afueras de Jerusalén y que tenemos testimonios de su encuentro, resucitado, con los discípulos.
Las ciencias modernas como la historiografía, la arqueología, la sociología y la psicología, entre otras, son instrumentos que ayudan a un mejor acercamiento a lo que la Sagrada Escritura y la Tradición enseñan sobre el Hijo de Dios, que se hizo hombre en una cultura concreta y en un tiempo determinado de la historia de la humanidad.
Desde hace siglos, muchos han intentado enseñar quién es Jesús prescindiendo los Evangelios. Hay quienes lo tratan como un profeta más entre muchos; otros lo presentan como un líder social o político, incluso como un "súper estrella”. Recientemente se han publicado opiniones que no sólo reducen, sino que distorsionan la identidad del Señor al hacer interpretaciones erróneas de su actitud compasiva y misericordiosa.

Por eso, ante las expresiones de personas famosas que pretenden redescubrir la identidad de Jesús se nos impone el deber de orientar a los cristianos, acudiendo a las fuentes y a los instrumentos que conducen al análisis responsable y serio.
Nosotros afirmamos que la enseñanza ininterrumpida de la Iglesia y el acceso al Jesús histórico por medio de las ciencias auxiliares, nos ponen en contacto con el Hijo de Dios, un hombre que vivió su virilidad cabalmente y que se relacionó con todos con un equilibrio ejemplar en todos los sentidos.
Pedimos por todos los fieles, para que las prácticas propias de la Cuaresma, como dice la oración colecta del primer domingo de este tiempo litúrgico, les ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo y a llevar una vida más cristiana.
En este estudio, vamos a concentrarnos en la doctrina de la persona de Jesucristo.
Para empezar, vamos a hablar de dos conceptos muy importantes.

1) La preexistencia de Cristo y
2) La eternidad de Cristo.

La preexistencia:

La preexistencia significa que él (Cristo) existió antes de su nacimiento. Las Escrituras declaran que Cristo fue preexistente, y meramente se afirman que él existió antes de que se hubiera encarnado, puesto que todos los propósitos también afirman que él existía desde toda la eternidad.
1. Su origen celestial. Juan 3:13 y 31; Juan 6:38 y 42
2. Su obra como creador. Juan 1:3: Colosenses 1:16; Hebreos 1:2; Hebreos 1:10
3. Su relación con Juan el Bautista. Juan 1:15 y 30

Su eternidad y deidad:

La eternidad significa no solo que Cristo existió antes de su nacimiento o aún antes de la creación, sino que él existió siempre, eternamente. Usualmente la eternidad y la preexistencia permanecen o caen juntas, aunque Arrio (4to siglo) enseñó la preexistencia del hijo pero no su eternidad. Los Testigos de Jehová hoy en día tienen una cristología como la Arriana, que niega la eternidad de Cristo.
Evidencia de la eternidad y deidad de Jesucristo:
1. Declarado en el Antiguo Testamento. Miqueas 5:2; Isaías 9:6; Isaías 7:14
2. Declarado en el Nuevo Testamento. Juan 1:1-2
3. Declarado por la boca de Jesucristo. Juan 8:56-59 (cf. Éxodo 3:13-14; Isaías 43:10-13); Mateo 4:7; Juan 10:30, 5:18)
4. Probado por sus nombres.
a. Dios: Hebreos 1:8; Tito 2:13; Juan 1:1-2; Romanos 9:5; Isaías 9:6
b. Hijo de Dios: Mateo 16:16; Mateo 26:61-64ª
c. Señor: Mateo 22:43-45; Marcos 5:19
d. Emanuel: Mateo 1:23; Isaías 7:14
e. Rey de Reyes y Señor de Señores: Apocalipsis 19:16
5. Probado por sus atributos:
a. Omnipotencia: Mateo 28:18
b. Omnisciencia: Juan 1:48; Colosenses 2:3; Juan 21:17
c. Omnipresencia: Mateo 18:20; Mateo 28:20
d. Inmutabilidad: Hebreos 13:8
e. Existencia o vida en sí mismo: Juan 5:26; Juan 1:4; Juan 14:6
f. Santidad: Hebreos 7:26; Marcos 1:24
6. Probado por sus obras o hechos:
a. Creador de todo lo que existe: Juan 1:3; Colosenses 1:16; Hebreos 1:10; Génesis 1:26; Génesis 3:22
b. Sustentador de todo lo que existe: Colosenses 1:17; Hebreos 1:3
c. Perdona los pecados: Lucas 7:48; Mateo 9:2-7
d. Poder sobre la muerte: Juan 5:24; Lucas 8:49-55; Lucas 7:11-17; Marcos 11:1-46; Marcos 10:11-18
e. Él es juez: Juan 5:27; 2 Timoteo 4:1; Juan 5:22; Apocalipsis 19:11
f. Él manda el Espíritu Santo: Juan 15:26; Juan 16:7
7. Probado en que él es adorado como Dios:
a. Adorado por los ángeles: Hebreos 1:6
b. Adorado por los hombres: Mateo 14:33; Juan 9:37-38; Mateo 2:11; Mateo 28:9; Mateo 28:17; Lucas 24:52; Juan 20:28
8. Probado por Su igualdad en la trinidad: Juan 14:23; Juan 10:30; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Hechos 20:28
En conclusión, tenemos que reconocer que el Señor Jesucristo es el verdadero Dios y que él existe de la eternidad hasta la eternidad. Entendiendo esto, ahora debemos dar a Jesús el honor que él realmente merece en nuestras vidas.
Seamos fieles reconociendo la deidad de Jesucristo,